Thursday, October 9, 2014

Conozca al autor en Festival de la Palabra


Conozca al autor e ilustrador Edwin Fontánez en Festival de la Palabra el domingo 26 de Octubre en NY. El estará firmando sus libros en español tales como, "Hadas, sirenas y sapos," "En esta hermosa isla," y "Yo te prometo."

Este festival GRATIS tomará lugar en El Museo del Barrio, 1230 Fifth Ave., 12-5 p.m.
Gratis pero se requieren boletos. Regístrate aqui.

Wednesday, September 4, 2013

Conozca al autor en El Festival del Libro



Conozca al autor e ilustrador Edwin Fontánez en el Primer Festival del Libro el sábado 28 de Septiembre en East Harlem, NY. El estará firmando su más reciente libro "Camila quiere escribir" (Co-escrito con Matilde García-Arroyo e Hilda E. Quintana) al igual que otros tÍtulos en español tales como, "Hadas, sirenas y sapos," "En esta hermosa isla," y "Yo te prometo."

Este festival GRATIS tomará lugar en el campus del Hunter College en la calle 119th St. y 3ra Ave. 10 a.m.-7 p.m.

El evento es patronizado por "La Fortaleza Project" del East Harlem Business Capital Corporation (EHBCC) al igual que por, the Educational Pledge (Alberto O. Cappas), After Dark CATV Productions (Felix Leo Campos), y el Hunter College.

Sunday, September 23, 2012

El guardián ideal

Queridos amigos,

Es con gran alegria que quiero anunciarles que mi más reciente libro, ¡Yo te prometo ya esta disponible como e-Book para ser descargado para tu conveniencia y acceso!

Ha sido un largo tiempo despues de mi ultimo mensaje, pero mi excusa es justificada: por los pasados cuatro anos he estado trabajando en mi mas reciente proyecto del cual les hablare en detalle más adelante. Por ahora quiero compartir con todos ustedes un mensaje muy especial e importante que recibi de una gran y buena amiga en reaccion a "Yo te prometo". Para mi fue gran motivo de regocijo que esta persona tan especial, me relatara sus experiencias. Le pedi por favor de permitirme compartirlo a la vez con ustedes, pues todos en algun momento en nuestras vidas, vivimos estas situaciones. El relato, muy elocuente, personal, y sumamente interesante les ayudara a algunos de ustedes a poner en perspectiva su relacion con sus animales.

¡Espero que lo disfruten!

Cariños,
Edwin


Querido Edwin,

Anoche leí tu libro sobre los animales y te adjunto mi relato... tu libro es atinado, inspirador y concreto. Yo agradezco que lo hayas escrito y espero que tenga la difución que se merece el tema. A mi me hubiera venido bien leerlo antes, por el bien de los animales que tuve en casa.

Me has hecho pensar con tu libro sobre el cuidado a los animales, sobre todo cuando decís que antes de tener una mascota hay que analizar todo lo que implica. Se lo voy a prestar a la bibliotecaria del colegio para que lo comparta con los niños del jardín de infantes, pues tienen una granja.

Yo crecí rodeada de animales, así pasa en el campo. Mi abuelo nos pedía que lleváramos a todos sus patos, que eran unos 15, al arroyo para bañarlos. Una vez por semana los arreábamos caminando y los veíamos disfrutar en el agua. En Navidad elegía a dos, y nos pedía que lo ayudáramos a mantenerlo quieto mientras él les abría el pico y les daba para tomar coñac y nueces. Al día siguiente estaba en la mesa junto con el resto de la comida… Lo mismo pasaba con los corderitos. Nosotros los criábamos con dedicación maternal, ordeñábamos las ubres de las ovejas para pasarla a mamaderas y así alimentarlos al principio. A final del verano el corderito se había “escapado al monte” y había un gran asado….uno más de los tantos que se hacían. Le dábamos de comer a las gallinas, andábamos a caballo, arreábamos piños de ovejas. Nos quedábamos mirando a sus canarios encerrados en una jaula, y le preguntábamos si no le daba lástima tenerlos encerrados. Sólo una vez tuvimos una perra, a la que adorábamos, era una border collie y dormía afuera en su cucha. Murió de viejita.

Aún así, mi ejemplo hacia mis hijos con los animales ha sido desastroso. Y fue así porque en el fondo, no había un amor como el tuyo hacia los animales, sino más bien una necesidad egoísta de compensar o de llenar un hueco con un animal.

Cuando nos mudamos a Tierra del Fuego nos fuimos a vivir a una casa bastante grande y los chicos pidieron tener un perrito. Como yo no quise afrontar la responsabilidad de criarlo, una amiga me regaló su gato, que ya estaba grande y por lo tanto potty-trained (mi gran preocupación). A la semana el gato huyó de casa, enojado porque yo lo había dejado encerrado en la cocina durante el fin de semana. Nos habíamos ido al campo, y mi mamá no quería gatos adentro de su casa. Cuando volvimos encontré que tenía todo tirado en el piso de la cocina (macetas con plantas) adornos, etc, y el gato estaba esperándonos furioso sobre unos caños. Yo me asusté, y lo reté como vos decís en tu libro, como si fuera que pudiera entenderme. Le abrí la puerta para que saliera al jardín. Al día siguiente directamente se fue solito de casa. Tristísimo.

A los dos años yo tomé un trabajo donde por varios meses estaría muy muy poco con ellos. Para cubrir el hueco, para compensar mi ausencia, les compré un beagle de criadero--como vos decís: además era un lujo para mostrar. Yo había investigado un poco, sabía que no quería algo muy grande, ni que perdiera pelo, y que fuera bien cariñoso con los niños. La letra chica que NO leí fue que era terriblemente travieso. ¡A los dos días tenía todos los tapizados comidos! El perro no paraba un segundo, corría dentro de la casa sin parar. A la noche lloraba. No sabíamos cómo calmarlo. No entendíamos qué quería. Lo vacunamos, lo limpiamos, le compramos donde dormir, la comida necesaria, los chicos jugaban encantados con ella, pero algo pasaba con el perro. Mateo, que estaba bajo tratamiento de alergias, se brota muy fuerte y el médico me dice que no podía tener al perro dentro de la casa. El Beagle no era para tenerlo afuera en un clima como el de Tierra del Fuego, por lo que tuve que buscar una casa que lo quisiera tener. La verdad es que yo me sentí aliviada de tener una excusa tan ajena a mi para sacarlo de mi casa porque me estaba volviendo loca. Una amiga amante de los animales era la madre sustituta perfecta para el animal, y así “Mía”, pasó a otra casa. Al mes mi amiga me llama llorando, que a pesar de tener 3 perros y 5 gatos, no podía calmar a “Mia” y que había encontrado un farmacéutico que la quería. Y así “Mía” se fue a la casa del farmacéutico. Nosotros le seguíamos los pasos a la perra, pues nos daba mucha pena. El farmacéutico la quería para darle una sorpresa a sus hijos, que volvían de las vacaciones, pero a la semana no aguantó más a la perra y se la dio a otra persona. Ahí le perdimos el rastro. Cada vez que veía un Beagle en la calle miraba y la llamaba para ver si no era Mia.

Y finalmente, como si ya no hubiera sido suficiente, cuando el año pasado nos mudamos a Buenos Aires, nuevamente los chicos pidieron tener un pet. Y como a mi me dio làstima que hayan dejado todos sus amigos de Tierra del Fuego y que hayan tenido que ajustarse a la vida en un departamento, cedí nuevamente pero limitándome a un gatito. Fui a la veterinaria y me vendieron un gatito que me juraron que estaba potty-trained y que a pesar de que se veía muy chiquito, tenía la edad justa para ser destetado de su mamá. Falso. Nos encontramos con un gatito muerto de miedo, que temblaba (como decís en tu libro), que hacía sus necesidades en la cama, en las paredes, en el sillón, en cualquier lado menos en su cajita con piedritas. Lo tratamos de enseñar por tres semanas y un día lo puse en una caja y se lo devolví a la veterinaria.

Está claro que no podemos seguir probando. Cuando leí tu libro ayer me sentí muy identificada. Tu libro es muy útil y que bueno que lo hayas escrito. ¡Deberías venderlo en todas las veterinarias y ser material de lectura en los colegios!

¡Muchas gracias!

Carolina